Jamalzadeh: padre de la ficción persa moderna (1)

Jamalzadeh: padre de la ficción persa moderna (1)

Ŷamālzādē: padre de la novela persa moderna. Una experiencia personal

Artículo publicado en la revista Iranología 2, no. 2 (2009): 207-214

El texto original en persa fue elaborado por el señor Majid Maddi, uno de los colaboradores del sitio web iberopersian.com

Primera parte

1.- Vida

En mi juventud y debido a mi gran interés en el estudio e indagación en la historia de la literatura persa, conocí casualmente las obras de Seyed Mohammad Ali Ŷamālzādē entre los autores contemporáneos de la narrativa. Todo comenzó cuando nuestro profesor de literatura persa, uno de los hombres más cultos de su tiempo, nos entregó el fragmento de una narración contemporánea y nos pidió encontrar la obra original.

En mis pesquisas sobre el tema conocí las obras de Ŷamālzādē, y los acontecimientos posteriores me dieron la oportunidad de encontrar y leer más obras de este gran escritor y, a través de sus narraciones, me familiaricé con su mentalidad, sus creencias, su estilo de narración y su forma de pensar y expresarse, pero no podía imaginarme que, por casualidades de la vida, tendría la ocasión de ser su contertulio durante tres años, pudiendo comprobar de cerca hasta qué punto las creencias y pensamientos de un autor pueden coincidir con sus narraciones y conocer la profundidad de su visión y los intereses de un escritor contemporáneo que ha jugado un gran papel en la formación de la prosa y el estilo narrativo en Irán.

Cuando me dispuse a viajar a Suiza conocía de buena tinta el lugar privilegiado que [el] país Alpino tiene en el mundo, que es un refugio seguro para personas peculiares. Estas personas y personalidades del ámbito político, cultural y expertos de ayer y hoy, tanto iraníes como no iraníes, fue por lo que mi olfato buscador seguía la huella de esa clase de personas desde el principio de mi llegada a Ginebra. Afortunadamente, mi cargo y responsabilidad me obligaba a buscar y conocer a las personalidades contemporáneas y a sacar provecho de sus experiencias y conocimientos. Por este motivo, mi primer paso fue dirigirme a los iraníes célebres, tanto políticos como no políticos, pensadores y escritores del pasado y del presente y científicos e investigadores que han influido en los campos social, político, económico y cultural. El más accesible, conocido, conversador y querido de todos ellos era nuestro vecino, un hombre que desde hacía años vivía solo y que en aquel momento residía en la calle más próxima a nosotros. No era otra persona que Seyyed Mohammad cAlī Ŷamālzādē, el cual, tras el fallecimiento de su esposa alemana, vivía solo en un apartamento situado en la calle Flourisant, al lado de nuestra casa.

Pese a sus noventa y dos años era una persona activa y llena de vitalidad, y sólo los dos últimos años de su vida los pasó en una residencia para mayores porque su sobrina de setenta y cinco años, Monirē Jānum, no podía ayudarle en las labores domésticas.

En fin, en el año 1994 le envié la primera tarjeta de felicitación de Nowruz, la cual posteriormente fue respondida con otra tarjeta escrita de su puño y letra, un gesto cortes y respetuoso, como cabe esperar de un gran escritor. El envío de esta carta fue el comienzo para conocerle de cerca. Cuando leía sus obras no podía imaginarme este encuentro y ahora sentía una emoción y alegría especiales en mi interior. Repasaba sus obras en mi mente una por una, el relato corto El persa es azúcar, perteneciente a la colección titulada Érase una vez, que habitualmente es citado como el primer relato en persa de carácter novelado. Este relato es un punto de inflexión en la milenaria narrativa iraní. A esto hay que añadir que el prólogo escrito por Ŷamālzādē en la compilación de relatos Érase una vez es, de hecho, una de las principales bases de la literatura moderna en el Irán y un nuevo indicador del estilo de la prosa contemporánea persa.

Seyyed Ŷamāl al-Dīn Vāez-e-Esfahānī padre de Ŷamālzādē

Ŷamālzādē nació en el año 1895 en Isfahán, en el seno de una familia religiosa. Su padre, Seyyed Ŷamāl al-Dīn Vācez-e-Esfahānī, pertenecía a los opositores de la monarquía al comienzo de la Revolución Constitucional de 1905, apoyando a los liberales. Después del fallecimiento de rey qāŷār Mozaffar al-Dīn S̆āh, que había firmado la Constitución, llegó al trono su hijo, el dictador Mohammad cAli S̆āh, que se enemisto con el Parlamento, los constitucionalistas y los jefes de este movimiento, por lo que persiguió a los opositores y constitucionalistas hasta el punto de que ordenó cañonear el edificio de la joven cámara y reprimió a todo tipo de opositores, que tuvieron que huir y ocultarse. Entre ellos estaba Vācez-e-Esfahānī, que abandonó Teherán para residir en los Santos Lugares de Iraq, pero fue detenido y encarcelado por el gobernador de la ciudad de Boruyerd, siendo finalmente ejecutado en noviembre de 1908.

Antes de estos acontecimientos, Ŷamālzādē acompañaba frecuentemente a su padre en los viajes, y por esta razón tenía muchos recuerdos de su infancia y adolescencia compartidos con su progenitor. En una de las conversaciones que [t]uve con [él] me contó que un día fue con su padre a visitar al rey (al parecer, se refería a Mozaffar al-Dīn S̆āh). “Yo —me dijo— con la educación y cortesía propias de mi familia, estaba frente a él con un libro en la mano. Después de conversar con mi padre, el rey se fijó en mí, y mi padre me presentó a él. El libro que yo llevaba estaba en francés, por lo que el rey, con suavidad y respeto, me preguntó en este idioma: ‘¿Qué libro lees?’. Yo —continuó contándome—, que en ese momento estaba emocionado por conversar con el monarca y en francés, le respondí debidamente tras una pausa, y, después de una breve conversación nos despedimos y abandonamos el palacio de Sacdābād. En el camino de regreso del palacio a Teherán, cerca de Bahārestān, los caballos se desbocaron de repente y la calesa volcó. Afortunadamente no nos ocurrió nada y salimos con vida de este accidente, pero siempre el recuerdo de aquella agradable visita al rey y el accidente del carruaje, que mi padre pensaba que era un atentado, permaneció en mi memoria.”

Continuará…

No Comments

Post A Comment

Your e-mail will not be published